lunes, 15 de agosto de 2011

El café, negro como una noche sin luna.




Jack el Tuerto se pasea por tus sueños de terciopelo y baldosas de ajedrez. Se desliza entre las costuras que hilvanan la incoherencia y teje una línea de absurdo denso y viscoso. Jack te ve dormir con su ojo de diamante y atraviesa tus párpados cerrados.

Huele a madera de abeto recién cortado.

Camina con las manos y se enreda en el dosel de la cama, espiando las pesadillas y recreándose en los sueños oscuros e impíos. Visitando los territorios íntimos, desconocidos y escondidos que sólo se atreven a caminar entre niebla onírica.

Jack almuerza fantasías turbias y prohibidas y sabe escarbar para encontrarlas.

Satén, seda, piel y sal.

Lo sabe todo y no se impresiona por nada, pero todavía saliva ante algunos jugosos subconscientes.

Bosque, café negro y esperanzas granates.

Duerme con un ojo abierto, porque el de Jack está fijo en tí.

1 comentario:

Be. dijo...

Bosque, café negro y esperanzas granates.
WOW.
Increíble, enserio. Te sigo.
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